EL UNIVERSAL

 

Falta el servicio en las 11 estaciones del BusCaracas y en principales avenidas


Caracas.- Son poco más de la 6:30 de la tarde y la marcha de los transeúntes para guarecerse a boca de Metro cobra ventaja. Las calles despobladas y de caminos oscuros parecen ser el presagio de una ciudad desolada. Es la percepción de los peatones de última hora en un día de semana en el corazón de Caracas. No se trata de un lugar insignificante sino del asiento administrativo de las instituciones más importantes del país.

La luz oxidada que se escurre de un condominio hace las veces de alumbrado público en un tramo de la Av. Universidad. Los reflectores privados son los únicos focos que señalan el camino en la Baralt, Urdaneta, México, Universidad y en El Silencio, donde los postes en buen estado se alternan con una cadena de bombillas apagadas.

Para quienes transitan la capital en la noche, cuando la marcha acelerada se hace norma, la falta de alumbrado público representa un problema crónico. Eleonora Flores es enfermera, vive en Parque Central y ejerce en la Maternidad Concepción Palacios, en San Martín. Dice que prefiere llegar una o dos horas antes a su trabajo cuando le toca guardia nocturna. “Es mejor llegar con luz natural porque la oscuridad me paraliza. Me han robado seis veces saliendo del Metro”, relata.

Su percepción de Caracas es la de una urbe afantasmada, donde el fin de la tarde transcurrida impone el encierro y los trabajadores caminan despabilados a sus hogares. Se trata de un drama que permea el transporte público y que exige tomar previsiones. Uno de los más afectados son los usuarios del BusCaracas, un sistema  que es considerado la Línea 7 del Metro, cuyas paradas están desprovistas de iluminación.

Francisco Herrera, quien dice ser usuario asiduo del servicio, señala que las 11 paradas,  enclavadas  entre la Nueva Granada y Fuerzas Armadas, tienen alrededor de un año sin luz. Algunos pasajeros  optan por esperar los buses fuera de las instalaciones, en las rampas de accesos. El BusCaracas no tiene vigilancia y queda desolado después de las 7:00 de la noche.

Entre las paradas más inseguras los viajeros cuentan La Hoyada, El Cristo, Roca Tarpeya, Presidente Medina y La Bandera. Pero no solo el municipio Libertador está afectado. Conductores denuncian que el problema ha tomado cuerpo en el este, especialmente en las avenidas Francisco de Miranda, Rómulo Gallegos, parte de la Río de Janeiro y Libertador.

También falla el servicio en la calle Élice de Chacao y el casco. En la parroquia El Paraíso, en Libertador, el alumbrado prácticamente desapareció después de las protestas de abril.

Además de la falta de repuestos, los choferes deben lidiar contra la oscuridad bajo la cual se cobija el hampa. Algunos delincuente incluso aprovechan para embestir a sus víctimas con “miguelitos”.

En la Av. Víctoria el horario de los postes está invertido: encienden de día. El concejal metropolitano José Gregorio Caribas señala que las familias han asumido el trabajo del Estado para mejorar el alumbrado. Denuncian que los planes de Corpoelec no llegan a las comunidades más deprimidas.

“Las consecuencias están a la vista.  Hay un toque de queda y los comercios cierran a las 5:00 de la tarde”, dice. Caribas cataloga a las parroquias Candelaria y San Bernardino como una de las más oscuras, junto con la Cota Mil.

Emmanuel Jiménez, concejal de Caracas, advierte que la mitad de la ciudad está en penumbra y atribuye las fallas al robo de cables y a la falta de mantenimiento. “No hay inversión. Es un círculo vicioso que repercute sobre la seguridad”. Expone que con una vialidad tan deficiente, y sin iluminación, aumentan los siniestros.

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