Infortunio electrizante

DIARIO LA VERDAD (ZULIA)

 

José Aguilar / Ingeniero Eléctrico / jgasaguilar@hotmail.com / @SoyJoseAguilar

Es inaudito que haya ingenieros que han desfalcado al país y el Colegio de Ingenieros de Venezuela los pase por debajo de la mesa, como los pícaros de un juego de dominó. Es hora de definirse o seguirán siendo cómplices

Jamás en la historia eléctrica del mundo, ha habido nación alguna utilizando una represa para propulsar inundaciones, perjudicando con esto a los más débiles de la sociedad; tal es el caso de las inundaciones de la región Guayana. Debido a la dictadura existente en Venezuela, esta región convirtió al Guri en un arma letal; bien sea por sobreexplotación de dicho embalse, o subproduciendo la energía requerida, la cual termina inundando a los más indefensos.

El límite práctico del poderío energético del Guri descansa en poder operar hasta un 155 por ciento. Antes de los profundos racionamientos de 2016, el Guri se operó en un 127 por ciento en momentos en que la entrada de agua al embalse era un 80 por ciento de lo esperado. Eso vació el embalse; pero a partir de mayo de 2016, la entrada de agua al embalse creció a un 125 por ciento, y sin embargo su producción se quedó en un 97 por ciento, entonces dicho embalse subió vertiginosamente, llenándolo antes del tiempo estipulado y ¿para qué?

Para hacer un show abriendo las compuertas tardíamente, cosa que indujo la inundaciones ya mencionadas en Guayana, que al coincidir con el máximo caudal en plena época de lluvias del río Orinoco (tercer río más caudaloso del mundo) permitió que el régimen le pusiera “un turbo” con el Caroní al Orinoco, multiplicando penurias a tan maltratada región de Venezuela. Este accionar no es sólo negligente, es criminal. Las normas de la ONU, prohíben el uso de las represas como armas letales.

Pero más grave que el infortunio técnico anterior, es la profunda descomposición ética y moral del país. A mi parecer la raíz de este problema es la que ha dado pase a toda la inmundicia que se ha enfrentado, y la que queda por enfrentar. Lo paradójico, es que sus principales exponentes son los más colegiados del país.

Es inaudito que haya ingenieros que han desfalcado al país y el Colegio de Ingenieros de Venezuela los pase por debajo de la mesa, como los pícaros de un juego de dominó. Es hora de definirse o seguirán siendo cómplices. ¡Manos a la obra que sí se puede!

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