Un apagón derritió a helados Coppelia

DIARIO EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Luego del regaño presidencial, se cambió al director de la empresa heladera y se prometió que para Navidad regularizarían la producción

Dieciséis días le tomó al Presidente pasar de la euforia al desencanto.

Contento como un muchachito que oye cerca las campanas del carrito de helado, anunció el 20 de octubre que a partir del día siguiente todos los venezolanos podrían comer de la producción nacional de Coppelia. Sin embargo, esta emoción le duró hasta el 6 de noviembre, cuando más bien parecía un niño al que se le cayó la barquilla antes de darle el primer mordisco.

«¿Por qué no están produciendo helados?», inquirió Hugo Chávez. «Quiero ver la línea de responsables… ¿Cómo es que van a inaugurar una fábrica sin materia prima? ¿Es que van a inaugurar una fábrica para trabajar un solo día?», preguntó, desencajado.

La fábrica de helados Coppelia, instalada en la Planta Alfredo Maneiro, en el estado Falcón, fue la primera «víctima» pública del Ministerio del Despacho de la Presidencia y del Seguimiento de la Gestión de Gobierno. Y según uno de los trabajadores, que prefirió mantener su nombre en reserva, «todo fue por una cadena de eventos desafortunados».

De acuerdo con su relato, el lunes 29 de octubre hubo un bajón de luz, de los que son rutinarios en ese estado, sólo que en esta ocasión afectó el funcionamiento de la máquina principal de la empresa. Inicialmente se había dicho que era tecnología iraní, pero en realidad es parte del convenio Argentina-Venezuela.

Después de un arreglo provisional, la máquina medio funcionó hasta el jueves, cuando definitivamente se apagó. Los trabajadores (que son todos venezolanos) llamaron a los proveedores argentinos, que vinieron de emergencia para atender el problema, pero les dio chance de llegar fue el domingo.

Al día siguiente, cuando estaban poniendo de nuevo en marcha la maquinaria, se presentó la Comisión de Contraloría. Para ellos, la empresa no estaba activa.

Además, había otro factor que agravaba la situación. Fuentes internas aseguran que para el momento en que el Jefe del Estado anunció: «Señora, señor, muchachos, muchachitos, los mejores helados del mundo se llaman Coppelia, que transcendió las fronteras de Cuba y ahora llegó a Venezuela», en realidad, la franquicia cubana estaba en período experimental en el país y el vasito azul y blanco que mostró Chávez por televisión, era en realidad una prueba.

Su aparición tampoco estaba incluida en el presupuesto anual del Ministerio de Alimentación ni en el de Lácteos Los Andes.

No obstante, esta iniciativa va. Coppelia Venezuela es muy cercana a los afectos presidenciales, pues la receta con la que elaboran los helados, es traída directamente del congelador de La Habana, en donde está sentada la primera tienda de estos helados, convertidos en ícono alimenticio de la revolución. «Yo recuerdo que hice el pase y hasta comimos helados. Fidel (Castro) me mandó un mensaje: ‘Chávez, me gustaría comer los Helados Coppelia venezolanos'», contó el Jefe del Estado, enumerando otra razón para su indignación.

Acusan recibo. 

El Presidente dijo que no quería someter al escarnio público a los responsables de la irregularidad en el funcionamiento de la planta, pero el reclamo no cayó en saco roto.

El miércoles 7 de noviembre se reunió el ministro de Alimentación, Carlos Osorio, con la directiva de Coppelia. Aníbal Espejo, quien estuvo hasta ese día al frente de la institución, puso su cargo a la orden. La propuesta fue aceptada, y en su lugar se nombró a Michael Reyes.

Ahora esperan cumplir la meta impuesta por el Gobierno y consolidar su producción a partir de diciembre.

Ya el alcalde de Libertador, Jorge Rodríguez, les dio la llave para la primera sede, al lado del local de «Chocolate con cariño», cerca de la Plaza Bolívar de Caracas, con la aspiración de añadir un sabor más para sazonar la revolución.

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